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Pruebas Fotográficas Contundentes de la Presencia de Asiáticos y Blancos en América Prehispánica. Luego de esta web ya no quedan dudas.
 
Vikingos Daneses en Tula: la verdadera historia de la ciudad con sus guerrero blancos y barbudos
 
A continuación: Las Columnas de los "Atlantes" y las Estelas que las rodean, con sus correspondientes ampliaciones, donde se evidenciarán los individuos de raza blanca en la Cultura Tolteca.

Las columnas de los "Atlantes" están muy deterioradas por la erosión, pero todavía son visibles los rasgos de individuos de raza blanca

Esta imagen (ampliación de la anterior) es elocuente, habla por si misma: una vez más, se trata de una muestra de la presencia de individuos de raza blanca

Otra estela contundente, donde los rasgos del personaje tallado en la roca no son para nada los de un amerindio

¿Este individuo es un amerindio?

En esta Estela que acompaña a los "Atlantes" (aún se observan rastros de la pintura roja original) el rostro del individuo no deja lugar a dudas: es un hombre de raza blanca.

Se lo pregunto de nuevo y sea sincero: ¿el rostro de este individuo para usted es el de un amerindio o de un blanco?

Otra estela: otro blanco en Tula

¿No sería ya la hora de aceptar de una vez por todas que hubo individuos de raza blanca en América Prehispánica?

Aceptar que hubo blancos en toda América Precolombina, no implica por eso "disminuir" a los "Amerindios" en sus capacidades y destrezas.

Otro "amerindio" tolteca con rasgos de blanco.

Otro ejemplo de Tula

"Amerindio" extraido de las Columnas de Tula. Es más que obvio que se trata de una persona de raza blanca.

Guerrero de un jarrón Nahualt, Museo del Distrito Federal, con casco similar al de los "Atlantes" Toltecas. Lo cual no sorprende por cuanto los Aztecas admiraban la cultura Tolteca.

Compare el "Atlante" de Tula, México, con "El Fraile" de Tiwanaku, Bolivia. No deja de llamar la atención el parecido del estilo arquitectónico

Ahora compare especialmente a "El Fraile" con el "Apostol" desconocido de la Catedral de Amiens, Francia. ¿Coincidencias? Según de Mahieu, no. El Fraile de Tiwanaku, sería consecuencia directa de influencia Templaria.

Apostol desconocido de la Catedral de Amiens

(Vega Ossorio de la Comisión de Exploraciones Arqueológicas de Planetarios.com, junto a las Columnas llamadas los "Atlantes" - nombre de fantasía - que sostenía el Templo en la cima de la Pirámide. Ruinas de Tula Grande, Estado de Hidalgo, México)

El Origen de Tula

Versión "oficial" (extraido a modo de ejemplo de wikipedia textual)

Tollan-Xicocotitlan (náhuatl: 'Lugar de tules" o bien "Cerca del lugar de los jicotes"‘Gran — conocida como Tula, forma castellanizada de Tollan— fue la capital del estado tolteca,

Su influencia comercial y cultural, alcanzó lugares tan distantes como la península de Yucatán, El Salvador y Nicaragua.

Todavía se mantiene una fuerte controversia con respecto a su identificación con el sitio mitológico denominado Tollan, gobernada por Quetzalcóatl, "Serpiente Emplumada".

Tollan está vinculada con otro lugar mítico, el Tamoanchan, una especie de paraíso.

Según el mito, los habitantes de Tollan cultivaban algodón de colores, maíz de la mejor calidad y vivían en paz. Sin embargo, Tezcatlipoca, el eterno rival de Quetzalcóatl, lo embriagó con pulque (octli) y lo hizo fornicar con su hermana Xochiquétzal.

Avergonzado por lo ocurrido, Quetzalcóatl se retiró de la ciudad que gobernaba, prometiendo regresar en otro año que llevaría el mismo nombre de aquél en que él había nacido (2 Casa).

(Silvina Jasimkuk, Investigadora de la Comisión de Exploraciones Arqueológicas compara su estatura 1,70 m con un "Atlante" de espaldas)

Las primeras evidencias de la ocupación del emplazamiento de Tula, corresponden al final del Siglo Séptimo d. C, epoca en el que comenzó el ocaso de la poderosa Teotihuacan.

En este período comenzaron las migraciones de pueblos nonoalcas y otros de habla uto-azteca a la región quienes en unión con otros pueblos ya establecidos en el Altiplano Centraldarían lugar a la cultura tolteca.

Para esta época aparecen en Tula las primeras alusiones a Quetzalcóatl. Las crónicas indígenas hablaban de un enfrentamiento entre Quetzalcóatl y Tezcatlipoca por el control de Tula. Aunque en ocasiones se consideró que éste relato era sólo un mito, las evidencias arqueológicas y la revisión de las fuentes históricas han puesto de manifiesto que verdaderamente hubo una disputa interna en Tollan-Xicocotitlan.

Una de las facciones estaba liderada por Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl (náhuatl: Uno Caña, Nuestro Señor Serpiente Emplumada), que terminó siendo expulsado de Tula por los seguidores del culto a Tezcatlipoca.

El conflicto político en la ciudad pudo haber tenido lugar hacia el Siglo X.

(Silvina Jasimkuk, Investigadora de la Comisión de Exploraciones Arqueológicas en la Plaza Pincipal de Tula Grande. Al fondo se observan las columnas de los "Atlantes" (nombre de fantasía) que sustentaban el Templo sobre la cima de la Pirámide)

La tolteca se convirtió en una sociedad multiétnica, que desarrolló expresiones artísticas particulares a partir de la integración de elementos culturales provenientes de diversas regiones de Mesoamérica.

El gran poder de la élite de Tollan-Xicocotitlan le permitió importar productos preciosos, como la turquesa oasisamericana o productos de cerámica de lugares tan distantes como Nicoya (Costa Rica). Entre los restos de la ciudad se han encontrado muestras de cerámica Tohil Plomiza, de Guatemala y el Soconusco, así como cerámica Anaranjado Fino, del sur de Veracruz.

Otros productos que obtenían los toltecas de regiones lejanas de Mesoamérica son el cacao (Chiapas y Guatemala), serpentina (Depresión del Balsas), turquesa (Oasisamérica) y ónix (Puebla). El ocaso de Tollan-Xicocotitlan comenzó hacia mediadios del siglo XII, y es un proceso que coincide con la llamada Fase Fuego (literalmente hablando por los edificios en ruinas con muestras de incendios).

Durante los dos siglos que duró esta etapa de la historia precolombina de la ciudad, fueron incendiados los edificios principales del centro administrativo. La reconstrucción histórica que hiciera el arqueólogo Jorge Acosta fue el de un evento catastrófico de saqueo e incendio de la ciudad, debido la invasión de grupos mexicas.

(Vista desde la plataforma de la Pirámide de los Atlantes)

Este final catastrófico llevó durante mucho tiempo a pensar que hubo una considerable reducción de la población de la zona urbana y de toda la región a raíz del colapso de la ciudad, el cual produciría un caos económico en la región que dispersó una gran parte de la densa población que habitó en tiempos toltecas. En la actualidad, sin embargo, gracias a los estudios de Juan Yadeun en el área urbana sabemos que en Tula no solo no ocurrió un “despoblamiento catastrófico", sino que hubo una continuidad demográfica.

En la región de Tula se reporta que existe una alta continuidad entre los asentamiento de las ocupaciones Tollan y aquellas de la fase Palacio que nos lleva a reflexionar que el cambio cualitativo de la época tolteca al azteca tardío ocurriría sin un despoblamiento entre ellos. Es probable que las razones de este proceso de declinación fueran de orden interno, así como otros factores externos, particularmente una crísis política en el sector de gobierno.

La caída de la capital tolteca estuvo asociada con el agotamiento de un sistema político ampliamente extendido en Mesoamérica durante el florecimiento de la ciudad, donde la asociación entre la Tollan mítica y la figura de la Serpiente Emplumada sirvieron como medio de legitimación de la élite hegemónica en varias partes del territorio actual de México y Centroamérica.

En Tula, esto se tradujo en una serie de disputas entre grupos que pugnaban por la dominación de la ciudad, lo que terminó arruinándola. Los restos de uno de los edificios más importantes, el Palacio Quemado, toma su nombre actual de los indicios arqueológicos que prueban que fue incendiado. Aunque algunos estudios recientes apuntan que la mayor parte de las edificaciones adminitrativas, como los templos, los templos de barrio y las áreas de consejo, fueron incendiados como parte de un ritual de terminación.

En la región adyacente a Tula ocurrió lo mismo. Así, por ejemplo, en el norte de la Cuenca de México, región importante bajo el control de Tula, ocurre el abandono de centros provinciales como San Miguel Eyacalco, un extenso y complejo asentamiento mediante el cual Tula mantenía el control de la zona de los llanos de Pachuca.

(Uno de los Relieves de Tula)

Centros provinciales, como Apazco, también desaparecen, mientras otros como Santa María, Mesa la Ahumada y El Pedregal, tienen una despoblamiento casi total. No obstante, la mayor parte de las aldeas y pequeños caseríos se continúan ocupando en esta zona sin que ocurra un aparente abandono.

Lo anterior indica que hubo una alto grado de continuidad demográfica, de alrededor del 60% de la población, tras la caída de Tula, sin que podamos pensar que el colapso de Tollan tuviera como consecuencia un vacío demográfico a nivel regional.

Tras el colapso político del Estado tolteca, varios de los linajes de gobierno de la ciudad iniciaron un éxodo que los llevó a establecerse en otras partes de Mesoamérica. Algunos se establecieron en Colhuacán, donde establecieron un señorío importante que dominó el sur del Valle de México. A la postre, la élite de Culhuacán dio a los mexicas su primer tlatoani (Jefe), que reclamaba como base de su legitimidad su ascendencia tolteca. A pesar del éxodo masivo de población, Tollan-Xicocotitlan nunca fue abandonada completamente, y siguió siendo una población importante en su región, aunque nunca comparable con su época de florecimiento.

Hacia 1422, los tlatelolcas hicieron una expedición a los restos de la antigua capital tolteca y grupos mexicas realizaron una representación del rey Quetzalcóatl en el cerro Malinche. Además, fueron varios los monumentos de origen tolteca que fueron trasladados de la antigua ciudad hacia México-Tenochtitlan.

En suma, para los mexicas, la capital tolteca siguió siendo un importante punto de referencia política.

(Plataforma de los Atlantes)

AHORA BIEN... ¿POR QUE?

¿Por qué para los Mexicas, fundadores del poderoso Imperio Azteca, resultó tan importante un reino anterior?

La anterior es una descripción "aséptica", desprovista de "interpretaciones". Ideal para los "paladares" acostumbrados a las meras descripciones sin demasiado "compromiso". Pero, ya sabemos como somos aquí, nos gusta ir "más a fondo"...

Veamos ahora la interpretación de Jacques de Mahieu

Ver también aquí

Los Toltecas

La historia del pueblo tolteca es muy breve. Se inició en 856 de nuestra era, cuando los recién llegados al Anáhuac empezaron a construir, al norte de la actual México, un gran centro urbano.

Diez reyes se sucedieron hasta 1174, año en que los chichimecas tomaron e incendiaron la ciudad. El quinto soberano tolteca, que reinó en la segunda mitad del siglo X, nos interesa particularmente: era blanco y barbudo y venía de un país lejano. Los toltecas, que lo llamaban Quetzalcóatl, lo consideraban un dios, hijo del Sol. A el debían su alta cultura, su religión, sus leyes, su calendario, y también las técnicas de la agricultura y las artes de la metalurgia.

Quetzalcóatl había desembarcado en Panuco, sobre el Golfo de México, con un grupo de guerreros blancos y barbudos como él. Después de subir hasta la meseta del Anáhuac, se impuso a los toltecas, convirtiéndose en su rey.

Unos veinte años más tarde, emprendió, con un grupo de los suyos, una expedición al Yucatán, donde sólo permaneció unos años. De regreso al Anáhuac, se encontró con que los guerreros blancos que había dejado al mando de un lugarteniente -que los nahuas llamarán Tezcatlipoca y del que harán el dios solar de la descomposición (el Sol putrefactor) se habían casado con mujeres indígenas.

Quetzalcóatl trató vanamente de imponer su autoridad. Sus hombres se dividieron en dos grupos. Con los que le quedaron fieles, el rey bajó hasta la costa del Atlántico, en la desembocadura del río Goasacoalco.

Aquí, las tradiciones divergen.

a) Una dice que desapareció sin que nadie se diera cuenta de cómo lo hizo.

b) Otra, que murió y que su cuerpo fue quemado.

c) Una tercera, que construyó un "barco de serpiente", se reembarcó con los suyos y desapareció por el mar.

Sin embargo, casi todos los relatos coinciden en un punto:

Quetzalcóatl anunció que, un día, hombres blancos y barbudos como él llegarían del Oriente para vengarlo y dominarían el país. De hecho ocurrió: la llegada de los Conquistadores españoles, desconcertó a Moctezuma

(Guerrero de un jarrón Nahualt, Museo del Distrito Federal, con casco similar al de los "Atlantes" Toltecas. Observe los rasgos del Guerrero y su barba y bigote - "natural" o "pintada" queda la duda de que quiso representar el autor. Nosotros creemos que quiso mostrar una "pintura facial" que imitaba una barba)

Acerca de la personalidad del rey de los toltecas, no queda duda alguna. Quetzalcóatl fue un personaje histórico de raza blanca, que en poco más de dos decenios transformó e incrementó, con su enseñanza, la cultura del Anáhuac. Había llegado del este por el mar y se fue hacia el este, lo que excluye toda posibilidad de que se tratara de un mito solar. Pues, en este último caso, habría desaparecido en dirección al oeste.

El motivo de su partida fue de orden racista: no pudo soportar la mestización, de parte de sus compañeros y los abandonó a su suerte para salvar la pureza de sangre de los que permanecían leales a su estirpe.

(Vista de los atlantes)

La impresión que dejó en los indígenas su breve reinado fue tal que éstos lo incorporaron a su mitología. El había establecido el culto del Sol: ellos lo consideraron encarnación de su nuevo dios.

Ahora bien, ¿Qué significado tiene el nombre del rey blanco? El quetzal es un pájaro de México y Centroamérica (trogon spiendens) de magnífico plumaje verde. Coatl quiere decir serpiente. Quetzalcóatl se traduce, pues, por serpiente-pájaro y, menos literalmente, por serpiente emplumada.

Es éste un nombre extraño para un rey como para un dios, aun teniendo en cuenta la fértil imaginación de los indigenas. Y tanto más cuanto que la expresión parece haberse aplicado no solamente al jefe blanco sino, en cierta medida, a todos los forasteros e inclusive, posteriormente, a los descendientes de los que permanecieron en el Anáhuac.

(Pirámide "C" de Tula)

Tal vez nos ayude a comprenderlo la apariencia que podía tener, para los indígenas, un barco vikingo, con su proa levantada y afilada, su gran vela cuadrada y, en sus bordas, los escudos relucientes en el sol. No era sin razón que los escandinavos llamaban SNEKKAR, "serpientes", sus barcos de menor tamaño que sus grandes Drakkares.

La hipótesis es reforzada por las descripciones que las crónicas nos dan de Quetzalcóatl. Todas nos lo muestran como un hombre blanco, de elevada estatura y larga barba. Pero la unanimidad se detiene en esta apariencia física.

Los textos no se ponen de acuerdo en cuanto a su vestimenta.

a) Según algunos, llevaba un largo vestido blanco y, encima, una manta sembrada de cruces coloradas, usaba sandalias, cubría su cabeza con una especie de mitra y tenía en la mano un báculo.

b) Otros lo pintan como vestido de una casaca de tela negra grosera, con mangas cortas y anchas, y cubierto con un casco ornamentado con serpientes.

Tampoco coinciden las definiciones psicosociales del personaje.

a) Quetzalcoalt Ascético

Por un lado, en efecto, Quezalcóatl aparece como un sacerdote de costumbres austeras. No tenía mujer ni hijos y se entregaba, en la montaña, a prácticas ascéticas. La religión que predicaba no debía de parecerse mucho a la que encontraron los españoles, pues prohibía terminantemente los sacrificios humanos.

b) Quetzalcoalt Guerrero

Por otro lado, Quetzalcóatl era un temible guerrero que no reparaba en los medios para alcanzar la victoria. Al comprobar esta antinomia, que la iconografía azteca confirma, se tiene la impresión de estar frente a dos personajes distintos que se superpusieron a lo largo del tiempo y se confundieron en un nombre genérico que expresaba su origen común y dejaba a un lado sus respectivas características peculiares.

Lo cual está confirmado por las tradiciones mayas que se refieren claramente a dos dioses blancos distintos.

3. Itzamná y Kukulkán, los dioses blancos mayas

Los mayas del Yucatán recordaban dos llegadas sucesivas de hombres blancos y barbudos.

a) Itzamaná

La primera -la Gran Llegada- fue la de un grupo encabezado por un sacerdote, Itzamná, que vino por mar desde el Oriente. El jefe tenía todas las características físicas y morales del Quetzalcóatl ascético. Dio a la población sus dogmas y sus ritos, sus leyes y calendario, y también la escritura. Le enseñó las virtudes medicinales de las plantas y le transmitió el arte de curar.

b) Kukulkán

La segunda llegada, que fue posterior -la Ultima Llegada- trajo al Yucatán un grupo menos numeroso, conducido por un guerrero blanco y barbudo, Kukulkán, que vino del Oeste -vale decir del Anáhuac-, tomó el mando de los Itzás que, (verosímilmente) lo habían llamado y con ellos sometió todo el país, en el cual fundó, sobre las ruinas de un poblado anterior, la ciudad de Chichén-Itzá. Así estableció la paz y la prosperidad. Pero una sublevación indígena lo obligó a reembarcarse.

   
Autor: Alejandro Vega Ossorio.

Consultor Técnico. Comisión Arqueológica de la Corporación Planetarios.com

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